La celebración del día del padre es un acontecimiento importante en la medida que se reconoce su lugar y su aporte en la formación de cada ser humano en complementariedad con la mujer, de manera particular en el ámbito de la familia. Vivimos tiempos de un fuerte relativismo en el que se pretende desconocer ciertos valores. En este contexto hay una corriente muy fuerte que rechaza la figura paterna por considerar que muchos padres abandonan a sus hijos, maltratan a la mujer y que celebrar el día del padre es perpetuar el machismo.
No podemos negar la dura realidad que en diversos casos se encuentra detrás de la figura paterna, pero eso no significa que se tenga que dejar de lado la exigencia de que cada varón asuma su responsabilidad y su rol en la sociedad, ni debe llevarnos al extremo de generalizar y catalogar a todos los hombres como una amenaza para las mujeres. Tanto el hombre como la mujer están llamados a dar lo mejor de sí.
Nuestro punto de partida no puede ser el pesimismo antropológico de considerar prescindible a una persona humana por ser mujer o en este caso por ser varón. No es un tema fácil de abordar, por ello, es necesario tener espacios de diálogo y reflexión al respecto.
Padres que abandonan a sus hijos
Puede ocurrir que el padre haya abandonado el hogar y a sus hijos, en consecuencia se recargue sobre la madre, mayores responsabilidades. Sin embargo, por dolorosa que sea la herida de sentirse no reconocido y no querido, no ayuda, tratar de destruir la idea de padre al que todo varón debe aspirar.
Un día aquel niño formará un hogar y será padre, teniendo que afrontar el reto de no repetir la experiencia dolorosa que él vivió. Un día, aquella niña tendrá que elegir un hombre con el cual compartir la vida. Los hijos crecerán y tendrán que tratar de evitar los errores de sus padres. No existe madre ni padre perfecto, pero tenemos que proyectarnos en ser mejores personas e identificar ejemplos positivos que recuerden que si es posible ser buenos padres.
El papá que está parcialmente ausente en la vida de los hijos
Cuando ocurre la separación de los conyugues, la convivencia del padre con sus hijos se ve muy limitada y se genera un distanciamiento emocional, que también tendrá consecuencias. Al tener menos tiempo para relacionarse adecuadamente, las huellas serán más fuertes en unos que en otros. Lamentablemente, las rupturas en medio de conflictos, agravan esta situación.
Por ello, se requiere resaltar la importancia de conocer bien a las personas, de la responsabilidad en los compromisos asumidos y de perseverar en el camino que se ha elegido. Hay que ayudar a descubrir que en muchos casos las rupturas son consecuencia de vivir las relaciones de pareja como algo descartable. Una buena relación no se improvisa, es parte de un compromiso serio, que se inicia desde que se es pequeño y se va desarrollando a lo largo de la vida.
El papá presente en el hogar y que camina con sus hijos
La estabilidad de la pareja y una convivencia saludable, se convierten en un patrimonio familiar y social. El padre que desarrolla su rol en complementariedad con la madre, aporta seguridad y estabilidad en la personalidad de los hijos. Sin embargo, con la adolescencia los hijos no sólo cuestionan a sus padres sino que además pueden generar antagonismos.
Por ello, es importante inducir a que asuman una nueva manera de ser hijos, ya no son niños que dependen solo de lo que papá les diga, sino que van a tener mayor iniciativa para contribuir en el bienestar y en las buenas relaciones familiares. Por ejemplo, ya no dependen de que sus padres jueguen con ellos, sino que ellos pueden jugar con sus padres. Es necesario que valoren la presencia y el esfuerzo que hacen cada día, los buenos ejemplos que les dan, las cualidades que tienen, las habilidades que manifiestan y que intenten ponerse en el lugar de ellos.
Es importante:
- Evitar centrarnos en los que fallan y se desvían del camino correcto, dejando de lado a aquellos que están en plena lucha por ser buenos padres.
- “No hay mal que por bien no venga” Así como a raíz de la crisis por la pandemia podemos descubrir que detrás de un problema hay oportunidades, las dificultades en la vida familiar o con la figura paterna se convierten en una oportunidad para aprender que cosa no debemos ser, ni hacer.
- Un adolescente que no ha aprendido a respetar y no se ha prepara para vivir bien tendrá mayores dificultades para ser un buen padre.
- Un buen papá no se improvisa, es fruto de la educación, de valores y principios, pero sobre todo del esfuerzo autentico en ser una buena persona, además de la capacidad para enmendar sus errores.
- El rol paterno aporta (así como la madre) seguridad y autoestima y una manera distinta de ver el mundo.
- Más que juzgarlos hay que rezar por los padres, para que tomen conciencia de lo que han hecho y traten de reparar el daño o los problemas causados.
- La ausencia de papa deja una profunda herida en la persona, pero la solución a ello no es rechazar la figura del padre, si se recibe cariño y amor de quienes están a su lado, se podrán superar los traumas y sanar las heridas.
- No ayuda que la madre transmita el odio o resentimiento que tiene a su ex pareja. Eso genera conflictos emocionales en los hijos.
- Si alguien considera que su padre no ha sido un buen ejemplo, a su debido momento tendrá la oportunidad de ser el modelo y ejemplo de vida para otros.
- Quien sigue a Jesús puede lograr descubrir a Dios como Padre. Es Él quien no enseñó a llamar Padre a Dios.